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viernes, 28 de octubre de 2016

Dos nociones, dos estructuras: de la construcción del objeto permanente a la conservación de la sustancia


-en el caso del objeto permanente el objeto no sufre ninguna transformación real, sino un cambio de posición en relación al campo perceptivo, los cambios son aparentes, ya que el objeto es ocultado a la percepción del sujeto. el sujeto puede reconstruir los desplazamientos del objeto, lo que supone un grado de coordinación de sus propias acciones, una inferencia, un razonamiento práctico: un conocimiento no derivado directamente de la experiencia. las acciones sistemáticas coordinadas llegan a compensar las perturbaciones exteriores (desaparición del objeto debajo de pantallas, sábanas o almohadones) por reacciones en sentido inverso (volver a encontrar el objeto levantando el obstáculo físico).


-en el caso de la sustancia, el objeto es real y materialmente transformado: alargado, achatado, fraccionado, etc. Por lo tanto, este tipo de transformación involucra una elaboración intelectual diferente: una construcción conceptual progresiva por interacción entre la experiencia con la materia y la actividad estructurante del sujeto, que posibilita la conservación cuantitativa de la cualidad indiferenciada (la cantidad de aquello de que está hecho el objeto; cantidad que no se mide en unidades sino por medio de argumentos lógicos.

Sin embargo existe una analogía en el sentido de que se trata de dos conservaciones: todo conocimiento requiere establecer estabilidades o conservaciones, de otro modo el mundo sería incomprensible: un flujo continuo de inconstancias. En ambas nociones hay una permanencia, una constancia, una conservación a lo largo y a través de transformaciones. El bebé "reencuentra" lo que salió de su campo perceptivo en el objeto permanente, así como el niño "reencuentra" la cantidad de lo que está hecho un objeto cuando se deforma.

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