“primera regla para aplicar la metodología: estar disponibles
para lo imprevisto. La convicción de que el adulto es incapaz de reconstruir su
propia génesis intelectual obliga a la prudencia, a no despreciar lo insólito,
a estar atentos a los menores indicios que nos permitan ingresar a lo
desconocido. Es preciso dejarse guiar por niños de cuatro o cinco años,
aceptando que son interlocutores válidos”.
Emilia Ferreiro
No hay comentarios:
Publicar un comentario