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domingo, 22 de abril de 2018

la noción de OBSTACULO EPISTEMOLOGICO


Esta noción es presentada por el epistemólogo francés Gastón Bachelard en su obra “La formación del espíritu científico. Contribución a un psicoanálisis del conocimiento objetivo”. Allí se explicita una caracterización no cartesiana de la dinámica del conocimiento científico, que se oponía al dualismo sujeto/objeto y al reduccionismo en la interpretación filosófica de este tipo de conocimiento: se trata de un proceso de producción y superación de obstáculos “en el acto mismo de conocer, donde aparecen por una especie de necesidad funcional, los entorpecimientos y las confusiones” del científico en su labor investigativa. Obstáculos que son causa de estancamiento e incluso retroceso, inercias del pensamiento científico.

Para este epistemólogo “se conoce en contra de un conocimiento anterior, destruyendo conocimientos mal adquiridos o superando aquello que, en el espíritu mismo, obstaculiza a la espiritualización”. Es decir que la articulación de lo teórico con lo experiencial, al concretizar las hipótesis científicas, implica necesariamente revisar críticamente la teoría, lo que a su vez conlleva a perfeccionar los métodos de la experiencia: se trata de una reorganización dialéctica del saber científico. Castorina (2000) observa que este enfoque resulta compatible “con los procesos de equilibración entre coordinaciones de esquemas lógico-matemáticos y observables estudiados por Piaget”.

En efecto, para la epistemología bachelardiana el objeto de conocimiento científico “no es inmediato, la marcha hacia el conocimiento no es inicialmente objetiva. Como en el constructivismo piagetiano la objetividad del objeto no está al principio sino al final del proceso, es el resultado de las viscicitudes de la historia de la actividad de la razón teórica y la experimentación. El objeto de un conocimiento no participa de la dualidad sujeto-objeto, no es una cosa que enfrenta al sujeto sino un ´proyecto´” (ob.cit.)

Bachelard sostiene que en la vida científica los problemas no se plantean por sí mismos, es necesario que el científico se plantee problemas en torno a su objeto de conocimiento: “es precisamente este sentido del problema el que sindica el verdadero espíritu científico”. Para el espíritu investigativo, el conocimiento constituye una respuesta a la formulación de una pregunta: “si no hubo pregunta, no puede haber conocimiento científico. Nada es espontáneo. Nada está dado. Todo se construye”. Es por ello que pone de relieve que “entre la observación y la experimentación no hay continuidad, sino ruptura”.

Por estas cuestiones, el autor plantea que los obstáculos epistemológicos se incrustan en el conocimiento no formulado, no explicitado por el científico; también en el conocimiento que no se transforma a sí mismo: “llega un momento en el que el espíritu prefiere lo que confirma su saber a lo que lo contradice, en el que prefiere las respuestas a las preguntas. Entonces el espíritu conservativo domina, y el conocimiento espiritual se detiene”. Advienen entonces los obstáculos epistemológicos.

Mas allá de la diversidad que adquieren, estos obstáculos se muestran como un detenimiento en el proceso dialéctico y constructivo de las ciencias, y ello porque aquel cuerpo de ideas preexistentes no permite la reorganización del saber. Los obstáculos se conforman tanto cuando la teoría se encuentra en proceso de desarrollo como cuando se encuentra ya en desarrollo pleno. En el primer caso, se trata de una concepción precientífica que se opone a la producción de la teoría; en el segundo se trata de formas residuales de filosofías espontáneas del sentido común, que detienen la reformulación de las instancias del proceso allí donde aparezcan, manifestando una resistencia del pensamiento al proceso transformador del pensar. Para Bachelard “la ciencia moderna es cada vez más una reflexión sobre la reflexión”.

Cuando se produce un obstáculo epistemológico en sus diversas formas y momentos de aparición en el proceso de investigación, sucede que las preguntas que se intentan formular en un campo de indagación científica son desviadas o incompletamente formuladas. O bien las cuestiones problemáticas giran en redondo sin progresar en su comprensión: se produce un detenimiento sin salida, debido a la presencia de otra versión explicativa subyacente, no advertida por el científico, que impide su teorización precisa. Es así que el científico “se siente impedido de variar las condiciones, de salir de la contemplación de lo mismo y buscar lo otro, de dialectizar la experiencia.

Es científico debe poseer entonces, una sostenida capacidad de autorreflexión: “el espíritu científico debe formarse reformándose”, puesto que el conocimiento objetivo nunca estará finalizado: “hay que inquietar la razón y desarreglar los hábitos del conocimiento objetivo”. Bachelard sostiene que un descubrimiento objetivo es inmediatamente una rectificación subjetiva: “si el objeto me instruye, me modifica. Del objeto reclamo, como principal provecho, una modificación espiritual”.

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